25 Nov 2009

En Ecuador el tonto pueblo se equivocó de guapo

El miércoles 25 de noviembre y el jueves posterior, Carlos Vera, ex-pseudoperiodista y hoy actor político ya por fin de frente, ha convocado a todos los anti-correístas a manifestarse con el pretexto que deseen, el oficial es "por la libertad y contra la tiranía", pero todos deben estar de acuerdo en algo: el presidente Correa debe ser sacado de su cargo (y llevar camisa negra).

Opositores serios, inteligentes y reflexivos no puedo decir que existan porque no he tenido el gusto de conocer un@ sol@. L@s anti-correístas por otro lado son bastante predecibles y fáciles de identificar.

Aparte de quienes han visto directamente afectadas sus ambiciones también se incluirán en el grupo de apoyo a Vera muchos despistados. Y sobre los primeros recalco que han visto afectadas sus ambiciones solamente, porque sus bienes o su bienestar no han sido afectados... ningun@ puede denunciar que el gobierno le ha quitado algo --excepto únicamente el pobre de Caín Correa que puede quejarse de haber perdido sus contratos (1). Lo que Correa les quitó, en el peor de los casos, fue la posibilidad de mantener o aumentar las ganancias que obtenían antes de su llegada al poder, sean de tipo político o financiero (aunque el fin último sea siempre financiero).

Más triste que el de est@s "afectad@s" por el "dictador" Correa son esos casos patético de ciertos altos mandos y mandos medios que trabajan emplead@s por los primeros. Sus jefes se han encargado de que tengan claro que parte de estar del lado de su empresa es estar contra Correa, sin argumentos ni reflexión. Pero lo patético de este grupo está en que estos bien remunerados asalariados son los evangelistas del anticorreísmo ante sus inocentes empleados, y crean un ambiente en sus empresas en que todos los que no son dueños o altos mandos admiran y respetan el criterio de quienes sí lo son, aún sabiendo que estos los desprecian, que no pagan bien (excepto a ellos mismos), que jamás estarán de acuerdo con los aumentos de sueldo a los trabajadores que proponga este o cualquier gobierno, que es muy difícil que otorgen un aumento, que pagan a sus empleados siempre con descuentos por cualquier cosa, que muchos de ellos buscan cualquier sapada para evadir impuestos, etc. En resumen, a pesar de saber que ninguno de sus "jefes" está sufriendo la "crisis" de la Revolución Ciudadana en su economía familiar (máximo este año no podrán cambiar de automóvil), se solidarizan con ellos por el sencillo pero importante hecho de que al menos les dan trabajo. Estos pobres empleados, frustrados pero fieles, sueñan con llegar a la posición de sus jefes... y si llegan alguna vez, se comportarán exactamente como sus abusivos jefes se portaron con ellos.

El resto de quienes apoyarán a Vera son despistados, convencidos especialmente por el alcalde de Guayaquil de que pertenecen a la minoría más inteligente del país. La mayoría de l@s ecuatorian@s de prácticamente TODAS las provincias del país que votaron por y/o apoyan a Correa, son, para estos privilegiados intelectuales, un grupo de borregos tontos que cayeron ante los ojitos verdes de Rafael. La historia nos dirá si l@s guayaquileñ@s que defienden la "libertad" son realmente l@s más inteligentes entre tanto burro o viceversa.

Sea como sea, Carlos Vera, quien ahora pretende ser el líder de la oposición, parece tener como única propuesta el cambiar de guapo. El tonto pueblo se equivocó, no era Correa el correcto, era Vera el guapo correcto. Su conocida modestia le ha hecho decir que no se está lanzando como candidato a nada, pero que si le toca no va a correr.

 

Realmente hace falta estar ciego, en el Ecuador actual, para creer que un tipo sin más mérito que cualquier reinita de belleza o animadora de televisión tiene para entrar a la política sea una buena alternativa a una hoja de vida como la del presidente. Al menos ninguno de los pelucones que seguramente acompañarán a Vera lo escogería si se tratara de selección de personal y se revisaran ambas hojas de vida. Por supuesto que los títulos de excelentes universidades no son garantía de una buena gestión (como nos demostró el cobarde Jamil Mahuad), pero sí es al menos necesario tener alguna propuesta ideológica, un programa, una propuesta, además del apoyo de al menos un grupo social no-improvisado organizado. Vera no tiene nada de eso, por eso en su primera concentración en Guayaquil no pudo más que hacer una patética parodia de lo que es el apoyo popular: una señora que se desgañitó, sinceramente emocionada la pobre, con el gastado  "defenderemos... hasta con la vida... ¡no al comunismo!" y un indígena con poncho y sombrero (para que se note que era indígena) que también gritaba que no quería el comunismo de Chávez. Seguramente representaba a los indígenas (ja). También hablaron un pastor evangélico y un joven estudiante universitario que apareció anteriormente en el relajo de la U. Católica (2).

Vale la pena mencionar que, como cualquiera se podría imaginar, aunque El Comercio estimó en "cerca de mil" personas las que estuvieron en la concentración de Vera en Guayaquil, y el noticiero de RTS estimó que fueron mil quinientas, la prensa "independiente" de TELEAMAZONAS habló de "miles" protestando "contra la ley mordaza". Triste remedo de prensa, hicieron justo lo que de ellos se espera, distorsionar.

Según el resto de medios a la convocatoria de Vera en Guayaquil no asistieron más de mil personas... solo para estos periodistas "independientes" asistieron "más de 3000". Son lo que se llama caretucos.


Pero me parece que Vera tiene un importante mérito: dar el ejemplo de la aplicación de la Constitución que ahora permite participar democráticamente no solo en la elección sino también en la revocatoria del mandato de autoridades de elección popular. Ésta es la manera correcta por medio de la cual todo opositor, opositora u opositores pueden aplicar la democracia y llegar a cambiar un mal gobierno o pueden hacer el ridículo, como en este caso; pero ya no veremos conmociones como las de las últimas botadas de presidente.

En su primera concentración el 25 en Guayaquil, Vera pensó que era buena arenga vociferar que la revocatoria es darle al presidente de "su propia medicina", sin darse cuenta que por más desprecio que puso en la frase no pudo cambiar el hecho de que con esto estaba diciendo que la "medicina" de Correa es la participación democrática... ojalá, porque es justo la medicina que le hacía falta a mi país. Favor que le hacen a la Revolución Ciudadana los payasos como este nuevo candidato.

Para ponerle la cereza al helado, Vera dice en Telerama que "Correa dijo: 'No descansaré hasta destruir la prensa mediocre y corrupta', no le vamos a correr a la lucha ni le vamos a dar tregua a esa consigna".

La prensa mediocre y corrupta no podría estar mejor representada que con usted señor Vera... y si complementa su partido político con los periodistas "independientes" del lindo canal... ¡qué gran equipo! ¡Adelánte Carlos Vera!