6 Dec 2009

¡No Ley Mordaza!, gritaba la masa borregaza (I/III)

Según el resto de medios a la convocatoria de Vera en Guayaquil no asistieron más de mil personas... solo para estos periodistas "independientes" asistieron "más de 3000". Son lo que se llama caretucos.

 

Asumiendo que es necesario participar en la construcción de las leyes que van a regir nuestras vidas e interesado en el tema de la comunicación en Ecuador, he tratado de hacer el esfuerzo de enterarme en algo, lo que el tiempo me permitió... sin embargo no necesité ir muy lejos para notar que:

1. La ley es necesaria, y

2. Quienes gritan ¡No a la ley mordaza! no pueden ser más que borreg@s (con el perdón de los animales)


Mi campo profesional no es el periodismo, pero sí la comunicación. Durante el tiempo que ha transcurrido desde la primera propuesta de ley hasta hoy, han habido interesantes eventos como varios seminarios sobre periodismo en el CIESPAL en Quito. Allí asistí a lo que pude, entre eso un foro con Arturo Torres (El Comercio), Mariana Neira (El Telégrafo) y Omar Ospina (Hoy), todos ellos periodistas de investigación.

El primero habló sobre las carencias en la universidad ecuatoriana en la formación para la investigación periodística, de la necesidad de una metodología y de crear “unidades investigativas” que serían mejor que los investigadores solitarios, que son la mayoría de los pocos que hay.

Pregunté al final si no sería esa necesidad razón para que se considere en la ley que sea obligatoria la formación universitaria para ciertos puestos, como por ejemplo la persona que enseñe a esas unidades de investigación esa metodología de la que habló Torres.

La respuesta unánime fue que el periodismo es una cuestión de mística antes que otra cosa, y que no es necesaria la formación universitaria para que alguien sea periodista de investigación.

No supe si entender que en un noticiero o un periódico debe ser una cuestión de casualidad que, entre l@s periodistas investigadores empíricos con mística, aparezca un@ que les enseñe una metodología… si no se da esa casualidad entonces cada medio tiene derecho a que sus periodistas hagan su camino hacia el correcto desempeño (quizá) por medio de prueba y error.

Aparte de esta anéctoda, del seminario también pude darme cuenta de una situación general entre l@s periodistas: tod@s, cuando eran increpad@s sobre de si tenían libertad al escribir en sus respectivos medios, decían no haber tenído ninguna presión hasta ahora.

Está claro que nadie puede predecir el futuro. Aunque en realidad tenemos la capacidad, analizando probabilidades, y entre esas cabe, para l@s mism@s periodistas, la de que cambien los dueños de los medios donde trabajan y caigan en malas manos --asumiendo el hipotético caso de que algunos no estuvieran YA en malas manos-- sabiendo que nada les garantiza que no suceda. Evidentemente una ley es la respuesta. No para que impida el cambio de dueños, pero sí para garantizar el derecho a la objeción de conciencia por ejemplo.

Esto sí es algo que puede decirse afecta a cada un@ de nosotr@s como ciudadan@s, porque se trata de cómo recibimos las noticias y la información sobre lo que pasa o no pasa en el país, aún más siendo los medios un poder fáctico.

Esta no es la única razón para necesitar una ley, solo un ejemplo. El principal objetivo de la Ley de Comunicación es universalizar el derecho a la comunicación (1).

Sin embargo voces ignorantes y ejemplos de falta de ética, como Jorge Ortiz, promocionan en su palestra, que la mejor para esto es la que no existe y que habría que archivar la ley que se está cerca de debatir en el pleno de la Asamblea Nacional. Además de ser una estupidez más de este seudo-periodista es una falacia, pues el archivo de esta ley no significa ese estado ideal para Ortiz, sino la continuidad de la actual Ley de Radiodifusión y Televisión vigente desde 1995, apoyada por la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión, que llegó al Congreso de esa época, como proyecto urgente en materia económica, por iniciativa del Presidente de aquel entonces, Sixto Durán-Ballén (su debate fue rapidísimo, ingresó en marzo y fue aprobado en mayo).

Triste pero cierto evidenciar cuant@s borreg@s son movid@s por pastores tan mediocres como Ortiz y Carlos Vera.