¡No Ley Mordaza!, gritaba la masa borregaza (III/III)

Nuevamente me voy a referir a uno de los editoriales de El Telégrafo del viernes 4 de diciembre sobre la ley de comunicación que está en debate entre la gente y que los medios más poderosos nos han dicho que "nos afecta a todos" aunque no se han molestado en explicarnos por qué (excepto por un interesante debate por Andrés Carrión y transmitido por Canal Uno y RTS hasta donde pude revisar).

Carlos Jijón

Aunque está claro que esta ley un mandato constitucional ineludible, también he querido hacer notar que hay razones para ella y que ya existe un proyecto más o menos consensuado, con reconocimientos y críticas de organismos internacionales importantes, aunque aún con bastante que corregir en el debate dentro de la Asamblea Nacional, sobre el cual quienquiera que no rebuzne o bale puede opinar y criticar. Quiero, en esta tercera parte, analizar los argumentos de uno de los opositores más radicales de la ley, no porque lo que escribe aporte algo, sino por la particularidad de ser alguien que tiene la posibilidad de imponer esta opinión en un canal de TV. Entre los editoriales del viernes hay uno de Carlos Jijón, director de noticias de TELEAMAZONAS.

Wándulo Smithers

No se si este señor tiene alguna preparación en comunicación, tampoco se si es el Smithers del banquero Fidel Burns Egas, ni me interesa, sus noticieros no esconden el mismo estilo espanta-bobos que tiene su editorial, enredando en mentira sobre mentira. Quizá está realmente convencido de sus mentiras.

Quisiera aclarar aquí que mi desprecio y críticas recurrentes a los noticieros y el "periodismo" de TELEAMAZONAS no se debe a su falta de imparcialidad y objetividad; no me parece malo que hagan periodismo de oposición al gobierno, la imparcialidad absoluta es imposible, pero creo que son descalificables debido a que pretenden ocultarlo insistentemente, tomando a sus televidentes por tontos (excepto a los que aún creen que ese canal hace periodismo serio, quienes efectivamente lo son), pretendiendo ser "periodismo independiente" y que objetivamente dicen "la verdad" (como si alguien fuera dueño de la misma). Son justamente las mentiras descaradas o verdades a medias de las noticias y editoriales en ese canal, y su falta de pluralismo, equilibrio, participación de la audiencia, lo que mejor ilustra varias razones para requerir una ley.

El editorial de Jijón se titula "Las mentiras del poder" y se resume en esto:

El Presidente de la República argumentó (...) sobre la necesidad de una “ley regular y controlar el poder informativo” del mismo modo que existen mecanismos de control para el poder político. Correa planteó, como premisa mayor, que existe “un poder informativo”. “Todo poder necesita ser controlado para evitar abusos”, sostiene como premisa menor. De lo cual concluye “que se requiere una ley de comunicación que regule adecuadamente la comunicación social e impida abusos que cotidianamente se dan”.

La conclusión, a mi juicio, constituye un sofisma.

(...)

Yo creo que (...) a más de un sofisma, es una falacia: un engaño, con el que se intenta defender una ley que va a causar un grave daño a la sociedad.

Esto es algo que ha repetido Carlos Vera a sus seguidores, y aparenta cierto ilustrado análisis, pero errado. Jijón parece no darse cuenta de que los sofismas se repiten y tratan de enredar, en todo lo que él plantea. No se si sus citas del presidente son correctas, pero no es importante. Si buscaba refutar las razones para ley, o mejor, las razones para los artículos planteados por l@s asambleístas de la Comisión para el tratamiento de la nueva Ley de Comunicación en la Asamblea Nacional, debió referirse a lo que dice el proyecto en sus consideraciones inciales, no a lo que diga o no el presidente. Estas consideraciones son las siguientes:

Que el artículo 384, título 7mo, del Régimen del Buen Vivir considera la creación del Sistema de Comunicación Social, para asegurar el ejercicio del derecho a la comunicación, el mismo que se conformará con las instituciones y actores de carácter público, las políticas y la normativa; y los actores privados, ciudadano y comunitarios que se integren voluntariamente a él; y establece que su organización, funcionamiento y formas de participación ciudadana serán definidas por la Ley;

Que es necesario dotar a la sociedad de leyes que protejan, auspicien y regulen los derechos consagrados en la Constitución de la República, en los Tratados, convenios, y demás instrumentos internacionales de derechos humanos;

Que es deber del Estado, promover la conformación y consolidación de medios de comunicación que democraticen el acceso a la información de las y los ciudadanos;

Que de conformidad con lo establecido en los artículos 16, 17 y 18 de la Constitución, el Estado debe garantizar el ejercicio de los derechos de comunicación e información;

Que el artículo 19 establece la obligación de regular la prevalencia de contenidos con fines informativos, educativos y culturales en la programación de los medios de comunicación y el fomento a la creación de espacios para la difusión de la producción nacional independiente, así como la prohibición de emisión de publicidad que induzca a la violencia, la discriminación, el racismo, la toxicomanía, el sexismo, la intolerancia religiosa o política y toda aquella información que atente contra los derechos;

Que de acuerdo a lo que dispone el artículo 20 de la Constitución, el Estado garantizará la cláusula de objeción de conciencia a toda persona, el secreto profesional y la reserva de la fuente a quienes informen, emitan sus opiniones a través de los medios u otras formas de comunicación o laboren en cualquier actividad de comunicación;

Que la Constitución de la República reconoce y garantiza a las personas el derecho a opinar y expresar su pensamiento libremente, en todas sus formas y manifestaciones;

Que la Constitución garantiza el derecho de toda persona agraviada por informaciones sin pruebas o inexactas, emitidas por medios de comunicación social, a la correspondiente rectificación, réplica o respuesta, en forma inmediata, obligatoria y gratuita, en el mismo espacio u horario;

Que la Constitución consagra el respeto y fomento a las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas, respecto de la dignidad y diversidad de sus culturas, tradiciones, historias y aspiraciones que se reflejen en los medios de comunicación; garantizando el derecho a la creación de sus propios medios de comunicación social en sus idiomas y el acceso a los demás sin discriminación alguna;

Que es preciso expedir una ley orgánica que trate de manera específica los derechos de la comunicación a fin de garantizar un cumplido desarrollo y aplicación de las normas de la Constitución de la República y los tratados internacionales vigentes;

Que la Constitución de la República reconoce el derecho de todas las personas a la creación de medios de comunicación social, y al acceso en igualdad de condiciones al uso de frecuencias del espectro radioeléctrico para la gestión de estaciones de radio y televisión públicas, privadas y comunitarias, ; y a no permitir monopolios u oligopolios de los medios de comunicación;

Que la Constitución de la República establece la prohibición expresa a las entidades o grupos financieros, sus representantes legales, miembros de su directorio y accionistas, de participar en el control del capital, la inversión o el patrimonio de los medios de comunicación social;

Que la Carta Fundamental de la República considera la creación del sistema de comunicación social, para asegurar el ejercicio de los derechos a la comunicación, la información y la libertad de expresión;

Que la disposición transitoria primera de la Constitución de la República dispone la aprobación de la Ley Orgánica de Comunicación dentro del plazo máximo de trescientos sesenta días a partir de su fecha de vigencia.

 

A continuación, en el editorial, Jijón parece querer justificarse así:

[Correa] parte de una premisa falsa: que la prensa constituye un poder, como si constituyera uno de los poderes públicos, esto es, aquellos que el pueblo ha delegado a una persona para que gobierne (...) Es como sostener que, puesto que el conocimiento constituye poder, los hombres más sabios deben ser controlados por el Gobierno, para evitar que exista un desequilibrio de poderes. [La Ley de Comunicación] va a causar un grave daño a la sociedad, en beneficio de un grupo de políticos que pretende controlar lo que los ciudadanos puedan enterarse de la forma cómo gobiernan, y hasta reprimir la opinión de quienes discrepen.

Además de tratar de enredar con más sofismas y falacias, en las últimas líneas de ejemplifica lo que al inicio referí: Jijón asegura que la ley "va a causar un grave daño a la sociedad" y "reprimir la opinión de quienes discrepen", pero nunca dice por qué, nunca dará razones. Esta es una manera de buscar borreg@s bob@s, para asustar a algun@s y para proporcionar argumentos a otr@s (que serán más bien lor@s) para que los repitan.

Primera mentira: decir que la prensa es un "poder" (como poder fáctico) es pretender que constituye un poder como el poder público.
No se si es realmente mentira o solo ignorancia de Jijón. Pero aquí es donde comienza su "estilo" de comunicación: basa en la primera mentira su lógica de que "el conocimiento constituye poder" y Correa estaría sosteniendo que " los hombres más sabios deben ser controlados".

No comparto en absoluto el concepto de sabiduría de este señor, pero entiendo su sofisma y que se refiere a las personas más doctas en temas científicos. Nuevamente creo que es más ignorancia que mala fe el no comprender que el uso de la ciencia es lo que se regula, así mismo la ley es de Comunicación, no "de comunicadores". Esta vehemencia al defender sofismas es sintomática de los anticorreístas/carlosverístas y busca reducir temas importantes y complejos a premisas fáciles de digerir para l@s más borreg@s clase media.

Continúa Jijón:

El objetivo central de la ley: controlar el contenido de los medios, a través de un Consejo de Comunicación (que, en las actuales circunstancias, podrá ser influenciado por el régimen) con la capacidad para cerrar un medio de comunicación por el lapso de diez años, si es que reincide en una de las nuevas infracciones tipificadas en la nueva ley.

¿Que en "las actuales circunstancias"? ¿Qué querrá decir Jijón? Si las "circunstancias" son el problema entonces hay que corregirlo evitando en la ley que cualquier gobierno pudiera politizar el Consejo de Comunicación, garantizando los representantes más idóneos posibles de nosotros ciudadanos. Pero conlcuir de esta forma insidiosa (ninguna sorpresa tampoco):

"Esa es la teoría: la sociedad controla al poder. Lo contrario, que el poder controle a la sociedad, ocurre solo en las tiranías."

Es o el colmo de sinvergüenza o signo de que realmente el pobre hombre no se da cuenta de la realidad ni de lo que dice.

Efectivamente, la tiranía de los medios privados comerciales debe llegar a su fin y de una vez por todas la sociedad participativamente debe controlar el poder. Adelante entonces con la redistribución de las frecuencias, adelante con el desarrollo de medios comunitarios, adelante con la ley que l@s borreg@s llaman "mordaza".


Carlos Jijón pudo haberse esforzado un poco más en su editorial, sabiendo que iba dirigido a un público que seguramente no es el de sus noticieros, justamente al público que debería convencer de sus "verdades".

Al final pienso que quizá este director de noticias de TELEAMAZONAS, tuvo la buena intención de ilustrarnos sobre lo que es un sofisma y cómo se puede explotarlos al máximo, dándonos ejemplo, así como lo hace en los noticieros de su canal. Y es que al final las cosas malas son para eso, para dar ejemplo, descubrir lo que no está bien, corregir y aprender.

 

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¡No Ley Mordaza!, gritaba la masa borregaza (I/III)

Según el resto de medios a la convocatoria de Vera en Guayaquil no asistieron más de mil personas... solo para estos periodistas "independientes" asistieron "más de 3000". Son lo que se llama caretucos.

 

Asumiendo que es necesario participar en la construcción de las leyes que van a regir nuestras vidas e interesado en el tema de la comunicación en Ecuador, he tratado de hacer el esfuerzo de enterarme en algo, lo que el tiempo me permitió... sin embargo no necesité ir muy lejos para notar que:

1. La ley es necesaria, y

2. Quienes gritan ¡No a la ley mordaza! no pueden ser más que borreg@s (con el perdón de los animales)


Mi campo profesional no es el periodismo, pero sí la comunicación. Durante el tiempo que ha transcurrido desde la primera propuesta de ley hasta hoy, han habido interesantes eventos como varios seminarios sobre periodismo en el CIESPAL en Quito. Allí asistí a lo que pude, entre eso un foro con Arturo Torres (El Comercio), Mariana Neira (El Telégrafo) y Omar Ospina (Hoy), todos ellos periodistas de investigación.

El primero habló sobre las carencias en la universidad ecuatoriana en la formación para la investigación periodística, de la necesidad de una metodología y de crear “unidades investigativas” que serían mejor que los investigadores solitarios, que son la mayoría de los pocos que hay.

Pregunté al final si no sería esa necesidad razón para que se considere en la ley que sea obligatoria la formación universitaria para ciertos puestos, como por ejemplo la persona que enseñe a esas unidades de investigación esa metodología de la que habló Torres.

La respuesta unánime fue que el periodismo es una cuestión de mística antes que otra cosa, y que no es necesaria la formación universitaria para que alguien sea periodista de investigación.

No supe si entender que en un noticiero o un periódico debe ser una cuestión de casualidad que, entre l@s periodistas investigadores empíricos con mística, aparezca un@ que les enseñe una metodología… si no se da esa casualidad entonces cada medio tiene derecho a que sus periodistas hagan su camino hacia el correcto desempeño (quizá) por medio de prueba y error.

Aparte de esta anéctoda, del seminario también pude darme cuenta de una situación general entre l@s periodistas: tod@s, cuando eran increpad@s sobre de si tenían libertad al escribir en sus respectivos medios, decían no haber tenído ninguna presión hasta ahora.

Está claro que nadie puede predecir el futuro. Aunque en realidad tenemos la capacidad, analizando probabilidades, y entre esas cabe, para l@s mism@s periodistas, la de que cambien los dueños de los medios donde trabajan y caigan en malas manos --asumiendo el hipotético caso de que algunos no estuvieran YA en malas manos-- sabiendo que nada les garantiza que no suceda. Evidentemente una ley es la respuesta. No para que impida el cambio de dueños, pero sí para garantizar el derecho a la objeción de conciencia por ejemplo.

Esto sí es algo que puede decirse afecta a cada un@ de nosotr@s como ciudadan@s, porque se trata de cómo recibimos las noticias y la información sobre lo que pasa o no pasa en el país, aún más siendo los medios un poder fáctico.

Esta no es la única razón para necesitar una ley, solo un ejemplo. El principal objetivo de la Ley de Comunicación es universalizar el derecho a la comunicación (1).

Sin embargo voces ignorantes y ejemplos de falta de ética, como Jorge Ortiz, promocionan en su palestra, que la mejor para esto es la que no existe y que habría que archivar la ley que se está cerca de debatir en el pleno de la Asamblea Nacional. Además de ser una estupidez más de este seudo-periodista es una falacia, pues el archivo de esta ley no significa ese estado ideal para Ortiz, sino la continuidad de la actual Ley de Radiodifusión y Televisión vigente desde 1995, apoyada por la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión, que llegó al Congreso de esa época, como proyecto urgente en materia económica, por iniciativa del Presidente de aquel entonces, Sixto Durán-Ballén (su debate fue rapidísimo, ingresó en marzo y fue aprobado en mayo).

Triste pero cierto evidenciar cuant@s borreg@s son movid@s por pastores tan mediocres como Ortiz y Carlos Vera.

 

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Ecuador, tras el título de mediocre

En los últimos días hemos visto, sobretodo en los noticieros de periodismo "independiente" como es común, las enérgicas protestas de estudiantes universitarios.

Los motivos que los noticieros atribuyen a estas protestas son dos principales, y la gran mayoría de l@s estudiantes ven esos noticieros y cuando salen a protestar cacaréan esos mismos motivos. Otr@s poc@s de l@s involucrad@s saben específicamente cuál es el motivo de su protesta.

Serían estas dos cosas las que tienen alterados a los universitarios y autoridades:

1. La "autonomía universitaria" en la nueva Ley de Educación Superior
2. El informe del CONEA donde recomienda depurar las universidades que han sido calificadas como las más deficientes.


Sobre el primer punto es evidente que solo una privilegiada minoría entre los estudiantes protestantes saben qué mismo significa o no esa "autonomía". Tan evidente como que varias de las personas que lean con interés este post tampoco podrán decir qué mismo es.

La única "autonomía" que el proyecto de ley restaría, según el presidente sería la de gastar el dinero que el Estado entrega a cada universidad sin más control que el de los mismos directivos de estas.

Si esto está mal, como aseguran los protestantes, entonces hasta ahora el manejo del dinero por parte de los rectores y autoridades de las universidades ha sido óptimo... óptimo para ellos claro, porque aunque griten y pataleen, muchos de es@s estudiantes saben perfectamente que varias "universidades" particulares pueden tener una "biblioteca" de 100 libros, o no pagar bien a sus profesores contratándolos por horas, etc., y aún así gastan el dinero en más aulas, para captar más estudiantes, no para mejorar su nivel de formación. Incluso muchos saben que ellos mismos han criticado sus centros de estudio entre compañeros. Aún así salen a defender la tal autonomía. Ni hablar de cuánto invierten (o mejor cuánto no invierten) en investigación científica.

Estos no son argumentos definitivos. Sobre autonomía universitaria seguramente habrá mucho que discutir, pero al menos es fácil darse cuenta que oponerse o apoyarla sin saber qué mismo es solo puede ser cosa de estudiantes mediocremente formad@s, que sacan sus argumentos de los noticieros o de lo que escuchan de sus panas, iguales a ell@s. Pero ya estamos acostumbrados en Ecuador a que los monos de circo bailen al ritmo de los aplausos de la prensa "independiente".

Sobre el segundo punto se aplica lo mismo. Varias instituciones cuestionadas saben perfectamente que no han invertido en investigación, que carecen de infraestuctura idónea, contratan profesores a medio tiempo, etc. Pero en este caso no todas pueden meterse en el mismo saco. Hay algun@s estudiantes que defienden lo que saben que vale la pena defender. El resto en cambio no sale a protestar como uno se imaginaría: frente a la casa de los directivos que les estafaron con su educación, sino que cacarean en contra del CONEA y de la evaluación que realizó.

Por supuesto algunos de ellos no sabrán lo que realmente es una universidad porque no han visto una, y protestan desde su ignorancia, pero la mayoría debería escribir en sus carteles de protesta: ¡KEREMOS ZER MEDIOCRES CON TITULO! --o podrían abrir una universidad con Jorge Ortiz de rector y de profesores los "expertos" que invita.

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La Universidad según Peirce (bono extra de: "Ecuador, tras el título de mediocre")

Tomado de un artículo de Peirce sobre la Universidad Clark, en sus diez años (abril 20, 1900):

La educación americana, en gran parte, no tiene otro objeto que el bienestar individual de los académicos; y de esta forma los incita a perseguir ese objeto exclusivamente. (...) Nuestras escuelas científicas distribuyen circulares que se obsesionan principalmente en los atractivos ingresos que sus exalumnos están haciendo (...) Las grandes universidades medievales, las universidades modernas de Alemania, los nuevos colegios de ciencias de Inglaterra, que hicieron, y hacen, grandes cosas por sus estudiantes personalmente, nunca estuvieron en lo más mínimo fundadas en la ventaja individual de sus estudiantes, sino, por el contrario, en la espectativa de que las verdades que podrían ser traídas a la luz en tales instituciones beneficiaría al Estado. Este fin estuvo, y está, tan constantemente en la visión de los académicos que son llevados a mirar sus propias vidas como teniendo un propósito más allá de ellos mismos.

Aún esta es una visión corta del aprender y de la ciencia. Ningún lector (...) estaría contento con el argumento de que la búsqueda de las ideas que gobiernan el universo no tenga otro valor que aquel de ayudar a los animales humanos a avanzar en manada y alimentarse. Más bien insistirá en que la única cosa que hace valiosa la perpetuación de la raza humana es que de esta forma ideas racionales sean desarrolladas y avanzar la racionalización de las cosas.

Ninguna otra ocupación del hombre es tan pura e inmediatamente dirigida a un fin que es intrínsecamente racional como la investigación científica.

De su intervención en la Universidad Johns Hopkins, 4 de julio de 1880:

Es decir, solo aquí se ha reconocido que la función de una universidad es la producción de conocimiento, y que la enseñanza es solo un medio necesario para ese fin. En resumen, instructores y pupilos aquí componen una compañía donde todos estan ocupados en estudiar juntos, algunos sujetos a una guía y algunos no.

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Diseñador gráfico ecuatoriano, con ganas de opinar sobre el diseño y lo visual en la cultura... y también sobre otras cosas de la sociedad.